lunes, 15 de febrero de 2016

El marido de mi amiga.
Dulce coupage Malvasía, Sauvignon Blanc
y Tempranillo Blanco 




Uno de mis vinos favoritos, no podía dejar de recomendarlo.
Imprescindible en el aperitivo, notas florales muy intensas en nariz.
Te gustara o no te gustara, pero no te dejara indiferente.


Historia
Cuando decidimos poner la primera piedra de nuestro proyecto, hace ya más
de veinte años, el entorno y el peso de la tradición marcaron cada paso que dimos.
Las generaciones que nos precedieron ya habían colaborado en la concepción de
nuestro sueño. Nosotros lo pusimos en pie y le enseñamos a caminar.

Javier San Pedro Rández, descendiente de viticultores, decide en 1990 crear
Bodegas Vallobera junto a su esposa Ana Ortega, siendo el primero de la familia San Pedro
en embotellar sus vinos. Se trata de una bodega familiar cuyo principal objetivo es alcanzar la
calidad en sus vinos. Empezó comercializando vinos jóvenes, pero es en 1992 cuando empieza
a envejecer sus vinos. Solamente disponía de 100 barricas, su primer crianza tuvo la añada 1992.

No sólo hablamos de vino. El concepto es mucho más amplio y denso. La tradición, el terreno,
el carácter... todo ello ocupa un espacio en la bodega. Las sucesivas ampliaciones de
bodega y viñedos no son sino el lógico desarrollo que nuestras vidas y nuestra familia a su vez
han tenido. Bodegas Vallobera tiene asegurada una producción anual de 500.000 kilos de uva
 de sus 90 has. de viñedo propio situados en Laguardia en terrenos arcillo-calcáreos, cuya principal
variedad de uva es el tempranillo y en menor cantidad graciano, viura y garnacha tinta, y las nuevas
variedades Malvasía, Sauvignon Blanc, Tempranillo Blanco y Chardonnay. Una bodega que cuenta
con una nueva generación en el proyecto. Javier, el hijo mayor presentó su primer vino
«Terran de Vallobera» en 2007, y, junto a su hermana Yoana, acaban de crear la gama de vinos
«Dulces de Vallobera».



Elaboración: es una mezcla de distintos depósitos de
Sauvignon y Malvasia que se llevan hasta el final en la
fermentación, consiguiendo así más volumen en boca.
Al Tempranillo, se le corta la fermentación, buscando los
azúcares reductores y la frescura que aporta su acidez, obteniendo
del coupage un vino con equilibrio en cuanto a grado,
azúcar y acidez.

Cata: Color amarillo-pajizo.
Aromas de fruta de hueso, litchi y toques tropicales.
En boca nos divierte el volumen del vino por su equilibrio
fresco y trago largo con un rebote equilibrado y amable.





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